¡No se bañe en el Malecón, porque en el agua hay un tiburón!
¿A qué habanero no le gusta sentarse de vez en cuando en el
muro del Malecón para refrescar un poco en las calurosas noches estivales?
¿Quién no ha vivido un romance arrullado por las cantarinas olas del Caribe
cuando vienen a besar La Habana?
¿Quién no ha disfrutado una bulliciosa noche de carnaval recostado al añejo
muro con una un gran vaso de fría cerveza rozándole los labios a cada minuto?