Sábado 31
de diciembre, nueve de la mañana. Pepe lleva ya sentado hora y media frente a
la computadora cuando llega el jefe a la oficina –el jefe nunca llega antes que
los subordinados, que para eso es jefe–. Entonces se acerca a Pepe con una
sonrisa deslumbrante y, después de saludar formalmente, le dice: “Hace falta
que me prepares un informe sobre los resultados del uso del chirimbolo de rosca
izquierda durante el año pasado, separando a los usuarios por grupos de edades
y profesiones, y me des el pronóstico de desarrollo para el año que viene”.

