lunes, 18 de mayo de 2009
65 años arrastrando una roca
miércoles, 18 de febrero de 2009
Humor, Los marcianos llegaron ya
Un trasnochador espera el ómnibus en una parada solitaria a las tres de la madrugada. De pronto siente que le tocan el hombro, al tiempo que escucha un raro zumbido bzzzzzz…
Se vuelve y ve a otro hombre, que no sabe de dónde salió, parado impasible como a cinco metros de distancia. “No puede haber sido él –se dice– Está muy lejos. Debe ser mi imaginación”.Unos minutos más tarde el noctámbulo vuelve a sentir el roce en su hombro y escucha bzzzzzz… Detrás, el otro tipo permanece impertérrito.Un tiempo después, la misma historia. Decidido, el noctívago lo interpela:
-Oiga ¿Qué le pasa?
-Shhhh, no haga escándalo, que me pueden descubrir. Yo soy marciano. Me envían a La Tierra a realizar un estudio previo para saber si podemos establecer relaciones diplomáticas con los humanos.
Después de una corta conversación el terrícola se convence de que su interlocutor es realmente un extraterrestre y decide llevarlo a su casa. Ya en el hogar, le brinda merienda y lecho para que descanse.
Al siguiente día, durante el desayuno, intercambian animadamente experiencias de sus respectivos planetas. Cuando ya se ha establecido un nivel de confianza bastante elevado, el terrícola se atreve a preguntar al otro:
-¿Y como es que hacen el amor en Marte?
-Es así –responde el ET y alarga desmesuradamente su brazo sobre la mesa para tocar el hombro del terrícola, bzzzzz…
Se vuelve y ve a otro hombre, que no sabe de dónde salió, parado impasible como a cinco metros de distancia. “No puede haber sido él –se dice– Está muy lejos. Debe ser mi imaginación”.Unos minutos más tarde el noctámbulo vuelve a sentir el roce en su hombro y escucha bzzzzzz… Detrás, el otro tipo permanece impertérrito.Un tiempo después, la misma historia. Decidido, el noctívago lo interpela:
-Oiga ¿Qué le pasa?
-Shhhh, no haga escándalo, que me pueden descubrir. Yo soy marciano. Me envían a La Tierra a realizar un estudio previo para saber si podemos establecer relaciones diplomáticas con los humanos.
Después de una corta conversación el terrícola se convence de que su interlocutor es realmente un extraterrestre y decide llevarlo a su casa. Ya en el hogar, le brinda merienda y lecho para que descanse.
Al siguiente día, durante el desayuno, intercambian animadamente experiencias de sus respectivos planetas. Cuando ya se ha establecido un nivel de confianza bastante elevado, el terrícola se atreve a preguntar al otro:
-¿Y como es que hacen el amor en Marte?
-Es así –responde el ET y alarga desmesuradamente su brazo sobre la mesa para tocar el hombro del terrícola, bzzzzz…
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viernes, 30 de enero de 2009
Tremendo boniato
Se trata de un boniato, conocido también como camote, batata o patata dulce.
El de la foto fue cosechado en tierras habaneras y está a la venta en el mercado agropecuario de la calle Virtudes esquina a Amistad en el capitalino municipio de Centro Habana.
Pesa 6 libras y 4 onzas (2,83 kilogramos) y pertenece a la variedad conocida como blanca.
El boniato es la raíz abultada de una hierba vivaz rastrera de la familia de las Convolvuláceas, nativa de la América tropical que se cultiva sobre todo por la gruesa raíz comestible que es una tuberosa oblonga y voluminosa que llega a medir 30 centímetros de largo. Las hojas tiernas son también comestibles crudas en ensaladas o cocidas como verdura.
De la raíz del boniato también se extrae almidón útil como apresto de géneros textiles y aparejo de papeles, para fabricar adhesivos y en productos de lavado de tejidos. Las variedades de color rosa y amarillo son ricas en caroteno, un precursor de la vitamina A.
El boniato es de exquisito sabor dulzón y se puede consumir hervido, frito o en dulces. En Cuba es muy apreciado el boniatillo, un dulce hecho con el boniato reducido a puré y edulcorado que puede servirse en bolas recubiertas de una corteza dura a base de azúcar o blando en un plato. El boniatillo parcialmente diluido se conoce como Manjar Oriental. También se confecciona cortado en dados pequeños y cocinado en almíbar, siendo conocido este dulce como Mala Rabia. Se puede combinar con leche o dulce de coco rayado.
Existen variedades de boniato, no comestibles, que se utilizan como plantas ornamentales.
En el argot popular cubano se le dice “sacar un boniato” al tropezón que se da con la punta del pie contra alguna irregularidad del terreno al caminar distraído.
sábado, 30 de agosto de 2008
Séptimo arte, Una bella novia cadáver

De excelente podría catalogarse la cinta de animados La Novia Cadáver, exhibida la tarde del domingo por el Canal Educativo de la Televisión Cubana.
Una historia que comienza en un equívoco y va de escalofriante a tierna, de grotesca a jocosa, con un diseño caricaturesco de los personajes y una depurada realización de animación cuadro a cuadro.
La trama se desenvuelve entre el mundo de los vivos y el de los muertos con bien marcadas escenografías e iluminación que hacen lúgubre al mundo de los vivos y más luminoso al mundo de los muertos.
Ambientada en un pueblecito europeo en el siglo XIX, cuenta la historia de Víctor (a quien pone voz Johnny Depp), un joven que es llevado de repente al inframundo, al recitar sus votos nupciales y colocar, por error el anillo de compromiso en la mano del esqueleto de Emily Watson (con la voz de Helena Bonham Carter), que sobresale de la tierra.
Con ingredientes de thriller, el argumento descubre un mundo de ambición y crimen en una sociedad decadente y marcada por las falsas apariencias al que se anteponen los sentimientos de honestidad, desinterés y bondad, capaces de romper un triángulo amoroso que se extiende más allá de la vida y la muerte para, al final, castigar de justa forma al villano y liberar al alma atormentada de Emily, la novia cadáver.
Conduciendo a los personajes protagónicos a través de un laberinto de sentimientos y emociones que van del amor al odio, de la ambición a la generosidad, de la ignorancia a la sabiduría, el relato culmina con un final feliz como norma inexorable de que el amor y la bondad siempre triunfan al final.
Coproducida entre Estados Unidos y el Reino Unido, La Nova Cadáver es una película de animados propia para jóvenes y adultos, ya que el significado de muchos de sus parlamentos puede ser de difícil comprensión para los más pequeños de la casa.
Ficha técnica:
Dirección: Mike Johnson y Tim Burton.Países: USA y Reino Unido.Año: 2005.Duración: 76 min.Género: Animación, comedia.Doblaje original: Johnny Depp (Victor Van Dort), Helena Bonham Carter (La novia cadáver), Emily Watson (Victoria Everglot), Tracey Ullman (Nell Van Dort/Hildegarde), Paul Whitehouse (William Van Dort/Mayhew/Paul el maitre), Joanna Lumley (Maudeline Everglot), Albert Finney (Finis Everglot), Richard E. Grant (Barkis Bittern), Christopher Lee (Pastor Galswells), Michael Gough (Elder Gutknecht).Guión: John August, Caroline Thompson y Pamela Pettler; basado en los personajes creados por Tim Burton y Carlos Grangel.Producción: Tim Burton y Allison Abbate.Música: Danny Elfman.Fotografía: Pete Kozachik.Montaje: Jonathan Lucas y Chris Lebenzon.Diseño de producción: Alex McDowell.Dirección artística: Nelson Lowry.Estreno en Reino Unido: 13 Oct. 2005.Estreno en España: 28 Octubre 2005.
Una historia que comienza en un equívoco y va de escalofriante a tierna, de grotesca a jocosa, con un diseño caricaturesco de los personajes y una depurada realización de animación cuadro a cuadro.
La trama se desenvuelve entre el mundo de los vivos y el de los muertos con bien marcadas escenografías e iluminación que hacen lúgubre al mundo de los vivos y más luminoso al mundo de los muertos.
Ambientada en un pueblecito europeo en el siglo XIX, cuenta la historia de Víctor (a quien pone voz Johnny Depp), un joven que es llevado de repente al inframundo, al recitar sus votos nupciales y colocar, por error el anillo de compromiso en la mano del esqueleto de Emily Watson (con la voz de Helena Bonham Carter), que sobresale de la tierra.
Con ingredientes de thriller, el argumento descubre un mundo de ambición y crimen en una sociedad decadente y marcada por las falsas apariencias al que se anteponen los sentimientos de honestidad, desinterés y bondad, capaces de romper un triángulo amoroso que se extiende más allá de la vida y la muerte para, al final, castigar de justa forma al villano y liberar al alma atormentada de Emily, la novia cadáver.
Conduciendo a los personajes protagónicos a través de un laberinto de sentimientos y emociones que van del amor al odio, de la ambición a la generosidad, de la ignorancia a la sabiduría, el relato culmina con un final feliz como norma inexorable de que el amor y la bondad siempre triunfan al final.
Coproducida entre Estados Unidos y el Reino Unido, La Nova Cadáver es una película de animados propia para jóvenes y adultos, ya que el significado de muchos de sus parlamentos puede ser de difícil comprensión para los más pequeños de la casa.
Ficha técnica:
Dirección: Mike Johnson y Tim Burton.Países: USA y Reino Unido.Año: 2005.Duración: 76 min.Género: Animación, comedia.Doblaje original: Johnny Depp (Victor Van Dort), Helena Bonham Carter (La novia cadáver), Emily Watson (Victoria Everglot), Tracey Ullman (Nell Van Dort/Hildegarde), Paul Whitehouse (William Van Dort/Mayhew/Paul el maitre), Joanna Lumley (Maudeline Everglot), Albert Finney (Finis Everglot), Richard E. Grant (Barkis Bittern), Christopher Lee (Pastor Galswells), Michael Gough (Elder Gutknecht).Guión: John August, Caroline Thompson y Pamela Pettler; basado en los personajes creados por Tim Burton y Carlos Grangel.Producción: Tim Burton y Allison Abbate.Música: Danny Elfman.Fotografía: Pete Kozachik.Montaje: Jonathan Lucas y Chris Lebenzon.Diseño de producción: Alex McDowell.Dirección artística: Nelson Lowry.Estreno en Reino Unido: 13 Oct. 2005.Estreno en España: 28 Octubre 2005.
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Una bella novia cadáver
De Cuba te cuento, El mago de la Guayabera
Said Selman es sin duda el mago de la Guayabera, pues desde que la necesidad de ganarse el pan lo convirtió en sastre, allá por el 1924, hasta que la vida lo dejó, diseño más de doce modelos de esa prenda de vestir, tan cubana como el río espirituano en cuyas márgenes nació en el siglo XVI y del cual obtuvo su nombre inicial: Yayabera.La historia de Said, cuyo nombre en Cuba era Eugenio, se remonta mucho más atrás. Nacido en el Líbano el 14 de agosto de 1898, viajó a Cuba en 1914 para visitar a dos hermanas mayores que habían emigrado a Cárdenas tiempo antes. Venía acompañado de otro de sus hermanos.
La magia de la isla y sus habitantes le atrapó desde el primer momento, pero no abandonó la idea de regresar a su patria y así lo hizo, unos años después, con algunos ahorros conseguidos a fuerza de trabajos duros y largas caminatas por los caminos de este verde caimán bañado siempre por un rudo sol.
Un naufragio hizo volcar sus aspiraciones cual la embarcación en que viajaba y le hizo regresar pronto a Cuba donde echaría profundas raíces.
Su habilidad le hizo crear fama, pero, contrario al refrán, no se acostó a dormir y siguió trabajando con denuedo hasta que sus servicios fueron recabados por importantes políticos y diplomáticos.
Pero fue quizás su afición por el diseño de novedosos diseños de Guayaberas que convirtieron a esta prenda en una joya del vestir cubano, cómoda fresca y funcional. Una prenda que le hace a uno verse elegante en cualquier evento social, desde un guateque* hasta un funeral.
Gracias a sus importantes aportes el Doctor Eusebio Leal, Historiador de Ciudad de La Habana, le confirió la condición de Mayor Innovador Cubano de la Guayabera, y también mereció el Premio de la Identidad que confiere el Ministerio de Cultura de Cuba.
Hay que decir que Said fundó una numerosa y bella familia en Cuba. Forman parte de ella el destacado profesor Ricardo Selman y su hermano, el Doctor Eugenio, presidente del Club de los 120 Años.
*Fiesta campesina
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El mago de la Guayabera
jueves, 24 de julio de 2008
La Guarapachanga, símbolo de cubanía
Algunas canciones se hacen tan populares que devienen iconos de sus países de origen. Sin lugar a dudas La Guantanamera cumple ese requisito para Cuba. Sin embargo hay otros temas cubanos que bien pudieran acompañar a esa popular obra fruto del genio de Joseíto Fernández.
Entre estas obras ocupa un lugar especial La Guarapachanga, la más popular composición de Juan Rivera Prevot.
Ahora les cuento su historia que está indisolublemente ligada a la propia vida de su autor.
Natural de la antigua provincia de Oriente, en lo que es hoy la provincia Guantánamo, Prevot se unió al Ejército Rebelde que combatía en las serranías orientales. En ese momento tenía 26 años y un escaso segundo grado de escolaridad. El 8 de enero de 1959, llegó a La Habana como parte del Ejército Rebelde y fue asignado a la Comandancia de La Cabaña. Luego fue miembro del Ministerio del Interior y ocupó otras responsabilidades que nada tenían que ver con la cultura. Pero siempre había tenido inquietudes artísticas y literarias que lo impulsaban a escribir poesías y letras de canciones que luego solía botar por desconocer cómo darlas a la publicidad.
Cuenta el compositor que durante la zafra azucarera de 1961 le encomendaron la tarea de dirigir un contingente de cortadores voluntarios en los campos del Central Habana Libre. Los macheteros, poco habituados a la ruda labor, pronto vieron sus manos llenas de ampollas y con frecuencia abandonaban los cortes para tomarse un descanso. Durante esos intervalos exprimían las cañas, previamente machacadas para extraerle el dulce jugo, conocido en Cuba como guarapo. También se entretenían cantando al compás de la música que hacían golpeando los machetes con las limas.
Una mañana que Prevot los sorprendió, los regañó con acritud: “No es hora de estar pachangueando*, si no cortamos la caña el país no tendrá azúcar”, les dijo. Pero al retirarse del lugar martillaba en su cabeza el contagioso ritmo y las palabras guarapo y pachanga.
Así fue que se le apareció la musa y escribió la letra de La Guarapachanga, palabra que formó combinando guarapo y pachanga.
Mientras regresaban al campamento, el novel autor tarareó a sus subordinados el ritmo que había ideado y fue tanto lo que lo corearon que se le quedó grabado en la mente hasta que se pudo llevar al pentagrama.
La vida de Juan Rivera Prevot es tan rica que resulta difícil resumirla en un solo artículo y su modestia y sencillez tan proverbiales que cuesta trabajo obtener la información necesaria para esta tarea.
Solo aclararé que La Guarapachanga no fue el primer número musical compuesto por Prevot que llegara a difundirse. Antes había compuesto “Se corre el rumor”, cuya letra trataba el tema de las embarazosas relaciones internacionales y la posibilidad de un enfrentamiento entre Estados Unidos y la URSS. Pero este tema no alcanzó la popularidad de La Guarapachanga que, después de 47 años todavía suena en la radio, la televisión y los espectáculos públicos.
Letra de La Guarapachanga
Un día yo fui al central
a casa de Mamá Inés
y del trapiche saqué
guarapo para el café
La Guarapachanga se puede bailar
La Guarapachanga se puede gozar
En Cuba se da la caña
En Cuba se da el café
En Cuba se da el tabaco
Porque Cuba rica es
La Guarapachanga se puede bailar
La Guarapachanga se puede gozar
*Pachanguear: expresión cubana que quiere decir divertirse, principalmente mediante música y baile. Se origina de Pachanga, nombre de un ritmo musical cubano y la forma de bailarlo.
Entre estas obras ocupa un lugar especial La Guarapachanga, la más popular composición de Juan Rivera Prevot.
Ahora les cuento su historia que está indisolublemente ligada a la propia vida de su autor.
Natural de la antigua provincia de Oriente, en lo que es hoy la provincia Guantánamo, Prevot se unió al Ejército Rebelde que combatía en las serranías orientales. En ese momento tenía 26 años y un escaso segundo grado de escolaridad. El 8 de enero de 1959, llegó a La Habana como parte del Ejército Rebelde y fue asignado a la Comandancia de La Cabaña. Luego fue miembro del Ministerio del Interior y ocupó otras responsabilidades que nada tenían que ver con la cultura. Pero siempre había tenido inquietudes artísticas y literarias que lo impulsaban a escribir poesías y letras de canciones que luego solía botar por desconocer cómo darlas a la publicidad.
Cuenta el compositor que durante la zafra azucarera de 1961 le encomendaron la tarea de dirigir un contingente de cortadores voluntarios en los campos del Central Habana Libre. Los macheteros, poco habituados a la ruda labor, pronto vieron sus manos llenas de ampollas y con frecuencia abandonaban los cortes para tomarse un descanso. Durante esos intervalos exprimían las cañas, previamente machacadas para extraerle el dulce jugo, conocido en Cuba como guarapo. También se entretenían cantando al compás de la música que hacían golpeando los machetes con las limas.
Una mañana que Prevot los sorprendió, los regañó con acritud: “No es hora de estar pachangueando*, si no cortamos la caña el país no tendrá azúcar”, les dijo. Pero al retirarse del lugar martillaba en su cabeza el contagioso ritmo y las palabras guarapo y pachanga.
Así fue que se le apareció la musa y escribió la letra de La Guarapachanga, palabra que formó combinando guarapo y pachanga.
Mientras regresaban al campamento, el novel autor tarareó a sus subordinados el ritmo que había ideado y fue tanto lo que lo corearon que se le quedó grabado en la mente hasta que se pudo llevar al pentagrama.
La vida de Juan Rivera Prevot es tan rica que resulta difícil resumirla en un solo artículo y su modestia y sencillez tan proverbiales que cuesta trabajo obtener la información necesaria para esta tarea.
Solo aclararé que La Guarapachanga no fue el primer número musical compuesto por Prevot que llegara a difundirse. Antes había compuesto “Se corre el rumor”, cuya letra trataba el tema de las embarazosas relaciones internacionales y la posibilidad de un enfrentamiento entre Estados Unidos y la URSS. Pero este tema no alcanzó la popularidad de La Guarapachanga que, después de 47 años todavía suena en la radio, la televisión y los espectáculos públicos.
Letra de La Guarapachanga
Un día yo fui al central
a casa de Mamá Inés
y del trapiche saqué
guarapo para el café
La Guarapachanga se puede bailar
La Guarapachanga se puede gozar
En Cuba se da la caña
En Cuba se da el café
En Cuba se da el tabaco
Porque Cuba rica es
La Guarapachanga se puede bailar
La Guarapachanga se puede gozar
*Pachanguear: expresión cubana que quiere decir divertirse, principalmente mediante música y baile. Se origina de Pachanga, nombre de un ritmo musical cubano y la forma de bailarlo.
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miércoles, 11 de junio de 2008
La zorra y el águila
Gracias a una de seas cosas inexplicables que ocurren en la vida, la zorra y el águila se hicieron amigas. A menudo la zorra subía a lo más alto de los acantilados, donde tenía su nido el águila, y allí se pasaban horas conversando. Incluso la zorra se había ofrecido como madrina de los polluelos cuando rompieran el cascarón.
Un día, la raposa fue a visitar a la reina de las aves y no la encontró en casa pues había salido en busca del diario sustento. La tentación fue mucha y la zorra –zorra al fin− se zampó los huevos de su amiga emplumada. Cuando esta regresó encontró a la vulpeja, junto a los cascarones deshechos, relamiéndose aún los bigotes.
Al águila la invadió el desconsuelo, pero tal sentimiento no afloró a su rostro y, con una calma que no sentía, le preguntó a la zorra si sabía lo que había sucedido. Esta, creyéndose astuta, le respondió:
−Nada sé, comadre. Cuando llegué ya estaban rotos. Precisamente me quedé aquí para preservar cualquier evidencia.
−Se lo agradezco mucho, gracias a usted, ya conozco al culpable.
Pasaron varios días sin verse pues la raposa dejó de subir al risco y el águila no bajaba al valle. Pero una mañana el ave divisó desde su altura a la zorra que escarbaba en la tierra. Con un suave planeo descendió y se posó junto a ella.
−¿Qué hace comadre?
−Estoy buscando algo que comer. Tengo mucha hambre.
−¿Por qué no me lo dijo? Yo conozco un lugar donde la comida es abundante y gratis. Yo misma voy a comer allí todos los días.
−¿Y me enseñará el lugar?
−Haré más que eso… la llevaré.
−Gracias comadre, gracias.
El águila indicó a la zorra que se subiera a su espalda y pronta, alzó el vuelo. Se elevó y se elevó hasta dejar atrás las copas de los pinos más altos.
−¿Falta mucho comadre?
−No tanto comadre, no tanto.
Y siguió elevándose hasta que dejó chiquitas las montañas. Allí la raposa volvió a preguntar y recibió igual respuesta del águila que seguía ganando altura. Así, pronto rebasaron los primeros celajes.
−¿Falta mucho comadre?
−Ya estamos llegando.
Un poco más de esfuerzo y el ave voló por encima de unas nubes tan espesas que parecían rocas.
−Hemos llegado comadre, ya puede bajarse.
He aquí que la zorra saltó de su alada montura y comenzó a caer y a caer. Y mientras caía le dijo al águila que volaba en picada a la par con ella:
−Hay, comadre, yo confié en usted y me ha dejado caer al vacío.
−Igual yo confié en usted −replicó el ave− y se comió mis huevos.
¿Moralejas? Hay varias, escoja usted la que mejor le parezca.
Un día, la raposa fue a visitar a la reina de las aves y no la encontró en casa pues había salido en busca del diario sustento. La tentación fue mucha y la zorra –zorra al fin− se zampó los huevos de su amiga emplumada. Cuando esta regresó encontró a la vulpeja, junto a los cascarones deshechos, relamiéndose aún los bigotes.
Al águila la invadió el desconsuelo, pero tal sentimiento no afloró a su rostro y, con una calma que no sentía, le preguntó a la zorra si sabía lo que había sucedido. Esta, creyéndose astuta, le respondió:
−Nada sé, comadre. Cuando llegué ya estaban rotos. Precisamente me quedé aquí para preservar cualquier evidencia.
−Se lo agradezco mucho, gracias a usted, ya conozco al culpable.
Pasaron varios días sin verse pues la raposa dejó de subir al risco y el águila no bajaba al valle. Pero una mañana el ave divisó desde su altura a la zorra que escarbaba en la tierra. Con un suave planeo descendió y se posó junto a ella.
−¿Qué hace comadre?
−Estoy buscando algo que comer. Tengo mucha hambre.
−¿Por qué no me lo dijo? Yo conozco un lugar donde la comida es abundante y gratis. Yo misma voy a comer allí todos los días.
−¿Y me enseñará el lugar?
−Haré más que eso… la llevaré.
−Gracias comadre, gracias.
El águila indicó a la zorra que se subiera a su espalda y pronta, alzó el vuelo. Se elevó y se elevó hasta dejar atrás las copas de los pinos más altos.
−¿Falta mucho comadre?
−No tanto comadre, no tanto.
Y siguió elevándose hasta que dejó chiquitas las montañas. Allí la raposa volvió a preguntar y recibió igual respuesta del águila que seguía ganando altura. Así, pronto rebasaron los primeros celajes.
−¿Falta mucho comadre?
−Ya estamos llegando.
Un poco más de esfuerzo y el ave voló por encima de unas nubes tan espesas que parecían rocas.
−Hemos llegado comadre, ya puede bajarse.
He aquí que la zorra saltó de su alada montura y comenzó a caer y a caer. Y mientras caía le dijo al águila que volaba en picada a la par con ella:
−Hay, comadre, yo confié en usted y me ha dejado caer al vacío.
−Igual yo confié en usted −replicó el ave− y se comió mis huevos.
¿Moralejas? Hay varias, escoja usted la que mejor le parezca.
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Una fábula
miércoles, 4 de junio de 2008
El mar para las nuevas generaciones
Muchas veces oímos decir que el mar es fuente de vida, pero quizás no interiorizamos esa sentencia en toda su magnitud. Está probado que los seres que pueblan la Tierra tuvieron su origen en el mar y se sabe que este ocupa la parte mayoritaria de la superficie nuestro planeta que precisamente por ello recibe el apelativo de planeta azul.
El océano reviste gran importancia práctica para el ser humano. De su seno se obtienen alimentos, medicinas, minerales y variados productos para la industria. Muchos de los pueblos del mundo poseen una economía basada mayoritariamente en el mar.
Pero ahí no termina la larga lista de beneficios que, generosamente, no ofrece el gran piélago. Recordemos que las corrientes oceánicas son mecanismos reguladores del clima y que a través de las rutas marítimas se realiza el grueso del comercio mundial.
El mar tiene también parajes que por su belleza atraen a las personas deseosas de relajarse. Resulta casi innecesario insistir en la necesidad de preservar la salud del gigante salado, porque ¿a quién le interesaría una playa de agua sucia, o donde los surfistas y nadadores tengan que abrirse paso entre desechos flotantes?
¿Y que pasaría si la contaminación matara los animales y plantas marinas que nos sirven de alimento o de los que obtenemos fármacos?
Por su condición de archipiélago tropical, para Cuba el mar reviste una importancia vital. De renglones económicos relacionados con el mar provienen gran parte de los ingresos a nuestro presupuesto nacional.
El gobierno cubano invierte cuantiosos recursos en la protección de las aguas que nos rodean. Pero, sin la voluntad de la población esos recursos tendrían que multiplicarse y aún así no serían suficientes a su propósito.
Es por ello que no resulta ocioso insistir en el tema. La protección del mar comienza al nivel de de la gente sencilla, en las cosas que la población debe suprimir de su lista de acciones para evitar que a él vayan a parar sustancias contaminantes. Algo tan sencillo como no echar productos químicos en los desagües, no arrojar basuras a los ríos o no verter directamente en ellos las aguas negras de las viviendas.
No es menos importante proteger la atmósfera, las aguas dulces y la misma tierra. Pero en mi comentario de hoy he querido centrarme en el mar, porque sin él, sencillamente, no existiéramos.
Entonces, reflexionemos, no solo el Día del Medio Ambiente, sino en cada día de nuestras vidas y trasmitámosle a nuestra descendencia la preocupación por proteger el mar, un recurso que mañana les pertenecerá por entero.
El océano reviste gran importancia práctica para el ser humano. De su seno se obtienen alimentos, medicinas, minerales y variados productos para la industria. Muchos de los pueblos del mundo poseen una economía basada mayoritariamente en el mar.
Pero ahí no termina la larga lista de beneficios que, generosamente, no ofrece el gran piélago. Recordemos que las corrientes oceánicas son mecanismos reguladores del clima y que a través de las rutas marítimas se realiza el grueso del comercio mundial.
El mar tiene también parajes que por su belleza atraen a las personas deseosas de relajarse. Resulta casi innecesario insistir en la necesidad de preservar la salud del gigante salado, porque ¿a quién le interesaría una playa de agua sucia, o donde los surfistas y nadadores tengan que abrirse paso entre desechos flotantes?
¿Y que pasaría si la contaminación matara los animales y plantas marinas que nos sirven de alimento o de los que obtenemos fármacos?
Por su condición de archipiélago tropical, para Cuba el mar reviste una importancia vital. De renglones económicos relacionados con el mar provienen gran parte de los ingresos a nuestro presupuesto nacional.
El gobierno cubano invierte cuantiosos recursos en la protección de las aguas que nos rodean. Pero, sin la voluntad de la población esos recursos tendrían que multiplicarse y aún así no serían suficientes a su propósito.
Es por ello que no resulta ocioso insistir en el tema. La protección del mar comienza al nivel de de la gente sencilla, en las cosas que la población debe suprimir de su lista de acciones para evitar que a él vayan a parar sustancias contaminantes. Algo tan sencillo como no echar productos químicos en los desagües, no arrojar basuras a los ríos o no verter directamente en ellos las aguas negras de las viviendas.
No es menos importante proteger la atmósfera, las aguas dulces y la misma tierra. Pero en mi comentario de hoy he querido centrarme en el mar, porque sin él, sencillamente, no existiéramos.
Entonces, reflexionemos, no solo el Día del Medio Ambiente, sino en cada día de nuestras vidas y trasmitámosle a nuestra descendencia la preocupación por proteger el mar, un recurso que mañana les pertenecerá por entero.
jueves, 8 de mayo de 2008
Humor y reflexión, Mataperros
Andaba un pobre loco por las calles de un vetusto pueblo olvidado por Dios. Porque en su infancia un perro lo había mordido, el orate había desarrollado terrible aversión hacia los canes, así que llevaba siempre sobre su cabeza una pesada roca y cuando veía un perro se la dejaba caer encima poniéndole fin así a la vida de muchos de esos fieles amigos del hombre.
Como casi siempre mataba perros callejeros nadie había le prestaba demasiada atención a su manía. Pero ocurrió que una aciaga tarde el perro de un acaudalado terrateniente escapó de sus ataduras y tuvo la mala fortuna de tropezarse con el loco en un sombrío callejón.
Era un perro de raza podenco. Animal muy valioso y al que su amo apreciaba sobremanera por su destreza en las faenas de cacería.
Enterado el señor de que su linajudo perro había sucumbido bajo la laja del orate lo demandó ante el juez que, bien pagado, declaró culpable al reo y lo condenó a una larga pena tras las rejas.
Los años de cautiverio envejecieron al pobre loco, lo flaquearon y le hicieron crecer larga barba y cabellera, pero no lo curaron de su locura, por lo que al ser devuelto a la libertad, se consiguió otra roca y continúo su ardua labor de mataperros. Solo que ahora miraba bien a sus víctimas antes de asestarle el golpe fatal y si se le parecían en algo al can del ricacho se decía: “¡Cuidado, es podenco!” y el faldero se salvaba.
Como casi siempre mataba perros callejeros nadie había le prestaba demasiada atención a su manía. Pero ocurrió que una aciaga tarde el perro de un acaudalado terrateniente escapó de sus ataduras y tuvo la mala fortuna de tropezarse con el loco en un sombrío callejón.
Era un perro de raza podenco. Animal muy valioso y al que su amo apreciaba sobremanera por su destreza en las faenas de cacería.
Enterado el señor de que su linajudo perro había sucumbido bajo la laja del orate lo demandó ante el juez que, bien pagado, declaró culpable al reo y lo condenó a una larga pena tras las rejas.
Los años de cautiverio envejecieron al pobre loco, lo flaquearon y le hicieron crecer larga barba y cabellera, pero no lo curaron de su locura, por lo que al ser devuelto a la libertad, se consiguió otra roca y continúo su ardua labor de mataperros. Solo que ahora miraba bien a sus víctimas antes de asestarle el golpe fatal y si se le parecían en algo al can del ricacho se decía: “¡Cuidado, es podenco!” y el faldero se salvaba.
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sábado, 19 de abril de 2008
Pepito cantautor
Pepito escribe canciones, Pepito escribe canciones con letras absurdas. Y lo que es peor, Pepito canta sus canciones absurdas con voz desagradable y desentonada. Pepito desafina.
Cuando Pepito era un niño, cantaba canciones infantiles con su voz infantilmente desafinada de niño desagradable. Y solo porque Pepito cantaba (aunque lo hiciera con esa voz infantilmente desagradable de niño desafinado), a algún pariente con muy buenas intenciones pero muy mal oído se le ocurrió decir: “Este será el músico de la familia”. Y desgraciadamente Pepito se lo creyó.
Pepito creció con la extravagante idea de hacerse artista para no tener que encorvar la espina dorsal en algún sembrado, bajo el castigo del astro rey, o pasarse el día vistiendo un overol embarrado de grasa, o con camisa blanca y corbatín de lazo detrás de un mostrador.
Pepito creció y logró ingresar en una escuela de arte donde perdió el tiempo durante varios años ya que estudió mucho pero no aprendió nada. Pepito estudió una cosa y después se dedicó a otra, y en definitiva ahora no hace bien ninguna de las dos.
Pepito, además de escribir canciones extravagantes y cantarlas con su voz extravagante y desafinada de adulto desagradable, se viste con ropas extravagantes, se pone sombreros extravagantes, espejuelos extravagantes, usa peinados extravagantes y hace videoclips extravagantes.
Permítanme presentarle a Pepito Extra Vagante.
Cualquier semejanza con alguien que ustedes conozcan es pura coincidencia.
Cuando Pepito era un niño, cantaba canciones infantiles con su voz infantilmente desafinada de niño desagradable. Y solo porque Pepito cantaba (aunque lo hiciera con esa voz infantilmente desagradable de niño desafinado), a algún pariente con muy buenas intenciones pero muy mal oído se le ocurrió decir: “Este será el músico de la familia”. Y desgraciadamente Pepito se lo creyó.
Pepito creció con la extravagante idea de hacerse artista para no tener que encorvar la espina dorsal en algún sembrado, bajo el castigo del astro rey, o pasarse el día vistiendo un overol embarrado de grasa, o con camisa blanca y corbatín de lazo detrás de un mostrador.
Pepito creció y logró ingresar en una escuela de arte donde perdió el tiempo durante varios años ya que estudió mucho pero no aprendió nada. Pepito estudió una cosa y después se dedicó a otra, y en definitiva ahora no hace bien ninguna de las dos.
Pepito, además de escribir canciones extravagantes y cantarlas con su voz extravagante y desafinada de adulto desagradable, se viste con ropas extravagantes, se pone sombreros extravagantes, espejuelos extravagantes, usa peinados extravagantes y hace videoclips extravagantes.
Permítanme presentarle a Pepito Extra Vagante.
Cualquier semejanza con alguien que ustedes conozcan es pura coincidencia.
Etiquetas:
Humor y reflexión,
Pepito cantautor
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