
La historia de Said, cuyo nombre en Cuba era Eugenio, se remonta mucho más atrás. Nacido en el Líbano el 14 de agosto de 1898, viajó a Cuba en 1914 para visitar a dos hermanas mayores que habían emigrado a Cárdenas tiempo antes. Venía acompañado de otro de sus hermanos.
La magia de la isla y sus habitantes le atrapó desde el primer momento, pero no abandonó la idea de regresar a su patria y así lo hizo, unos años después, con algunos ahorros conseguidos a fuerza de trabajos duros y largas caminatas por los caminos de este verde caimán bañado siempre por un rudo sol.
Un naufragio hizo volcar sus aspiraciones cual la embarcación en que viajaba y le hizo regresar pronto a Cuba donde echaría profundas raíces.
Su habilidad le hizo crear fama, pero, contrario al refrán, no se acostó a dormir y siguió trabajando con denuedo hasta que sus servicios fueron recabados por importantes políticos y diplomáticos.
Pero fue quizás su afición por el diseño de novedosos diseños de Guayaberas que convirtieron a esta prenda en una joya del vestir cubano, cómoda fresca y funcional. Una prenda que le hace a uno verse elegante en cualquier evento social, desde un guateque* hasta un funeral.
Gracias a sus importantes aportes el Doctor Eusebio Leal, Historiador de Ciudad de La Habana, le confirió la condición de Mayor Innovador Cubano de la Guayabera, y también mereció el Premio de la Identidad que confiere el Ministerio de Cultura de Cuba.
Hay que decir que Said fundó una numerosa y bella familia en Cuba. Forman parte de ella el destacado profesor Ricardo Selman y su hermano, el Doctor Eugenio, presidente del Club de los 120 Años.
*Fiesta campesina
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