viernes, 27 de febrero de 2015

Mis recuerdos de La Víbora




El jueves pasado, anduve por La Víbora, conocido barrio del municipio 10 de Octubre cuyo centro pudiera considerarse la intersección de la calzada de 10 de Octubre con la avenida de Acosta.

Este día se casó mi hijo menor en el palacio de los matrimonios, ubicado en la calle Mayía Rodríguez, muy cerca del lugar conocido por El Mónaco, nombre que adquirió por costumbre popular a partir de que en ese sitio se encontraba un cine nombrado así.
Debo decir que hacía como 20 años que no andaba por La Víbora, y que solo pasaba por allí a bordo de ómnibus en trayecto entre otros lugares. Años antes este era un sitio obligado en mis andanzas, aunque solo fuera como punto de intercambio entre rutas de ómnibus, como en el caso de este jueves.
Cuando tenía como ocho o nueve años me encontraba becado en una escuela ubicada en la calle Palatino y la calzada de Santa Catalina y al salir los sábados para pasar el fin de semana en casa, debía transbordar en La Víbora.
De esa época recuerdo una cafetería llamada El Asia a la que mi madre me llevaba cada sábado, en uno de esos viajes entre la escuela y la casa. Allí, semana tras semana, almorzábamos con un gran emparedado de varios tipos de jamón, queso y pepinillos encurtidos, regándolo con una malta.
Luego, siendo ya un jovencito, solía ir con asiduidad al cine Gran Cinema, al Coppelita, una heladería que estaba justo a la entrada de la terminal de ómnibus y a la pizzería, ubicada frente a ésta.
También solía merendar en una cafetería situada en la esquina del cine. Esta cafetería luego se convirtió en guarapera* con el nombre de El Centralito. Aún existe y conserva el nombre, aunque ya no se vende el dulce jugo de la Saccharum
De mis años mozos y de La Víbora, recuerdo también la escuela primaria República del Paraguay, que por las noches funcionaba como un centro de educación para adultos, de los conocidos como facultades obreras y campesinas. En ese centro hice parte de mi bachillerato.
También en el portal de esa escuela me guarecí de la lluvia en una noche tormentosa, lo que me dio oportunidad para conocer a una bella muchacha que fue mi novia por solo unos días para luego desaparecer de mi vida sin dejar rastro.
De dónde le viene el nombre a esa populosa barriada es poco conocido. Una fuente consultada en Internet asegura que se debe a que en los inicios de la urbanización puso allí su consultorio un médico que mandó a pintar en el muro del local el símbolo de la medicina, que como se sabe cuenta con un bastón flanqueado por dos alas y en el que se enroscan dos serpientes.
Hoy la terminal de ómnibus se ha convertido en una base de taxis, El Asia en un centro nocturno, el cine está en reparación y posiblemente quede como sala teatral, el coppelita parece cerrado y algunos otros comercios han desaparecido o cambiado de función. Pero La Víbora de mis recueros aún está allí y al caminar por sus calles este día vuelven las nostalgias de mi adolescencia y juventud.
*Guarapera: Expendio de jugo de caña de azúcar. Cuenta con un aparato que extrae el guarapo, el que luego se sirve con hielo molido. Es una deliciosa y refrescante bebida.

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